
Las uñas han dejado de ser un simple detalle para convertirse en el accesorio de moda más importante de tu día a día. Al igual que cambias de bolso o de zapatos, tu manicura dice mucho de tu estilo personal.
Este año, la tendencia general se inclina hacia la sofisticación minimalista (“menos es más”), pero con toques de brillo y texturas que no pasan desapercibidos. ¿Quieres saber qué pedir en tu próxima cita? Aquí tienes mis 4 favoritos.
El look de uñas limpias, sanas y pulidas sigue reinando. Los tonos blanco lechoso (Milky White) o rosas translúcidos son perfectos. Aportan una elegancia atemporal y hacen que tus manos se vean siempre cuidadas y jóvenes.
Olvídate de la línea blanca gruesa de los años 2000. La nueva manicura francesa es ultra-fina, casi imperceptible. Se dibuja una línea milimétrica en el borde libre de la uña, que puede ser blanca, negra, dorada o incluso en colores pastel. Ideal para uñas cortas o almendradas.
Popularizado por Hailey Bieber, este efecto perlado no pasa de moda. Consiste en aplicar un polvo cromado sobre una base nude o rosa, creando un efecto espejo suave y nacarado que capta la luz de forma espectacular.
Si eres de las que prefiere los clásicos con carácter, los tonos burdeos, vino tinto y “Cherry Cola” son la apuesta segura de la temporada. Son colores que transmiten poder, confianza y combinan con cualquier outfit, desde unos vaqueros hasta un vestido de noche.

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